Para Mac Lughan los medios
de comunicación son prolongación de nuestros sentidos.
Por ellos y a través de ellos expreso mi tensión en
busca del Otro sin el cual, no puedo explicarme a mí mis
mo. La realidad es que el
Otro me es imprescindible para saber quién soy y cómo
soy; pero los medios pueden ser una forma ficticia de la realidad-real
y por eso, se les llama "realidad virtual" una forma de
decir que no es la real-realidad, pero que por una operación
técnica es como si fuese. Los medios con su irrealidad, están
reemplazando al Otro de carne y hueso.
Vuelvo a los sentidos con la prevención de que el hecho es
casi desapercibido: el cuerpo tiene una memoria implacable. Es importante
tener esto siempre presente. Sus sentidos, los del cuerpo, perciben,
captan y registran para siempre. La memoria recoge del cuerpo aquel
olor y el olvidado sabor de la comida hogareña, la visión
del jardín o del patio que
es la intimidad-íntima de la casa familiar -, el fragor y
el silbo del tren rodando bronco en la madrugada, la cálida
textura de la cama prolongada en el abrigo que acompañaba
el heroísmo de levantarse, en suma, aromas y sabores, taconeos
apresurados en la noche, la algarabía de los pájaros,
el eco de las voces idas, el aleteo sublime del amor y el ijar
dolorido por el desafecto, sostienen en vilo nuestra identidad.
Rompimos el camino de ser con la Palabra. Pensamos porque hablamos
desde los balbuceos del párvulo en la etapa inicial. Y seguiremos
hablando con nosotros mismos. " Converso con el hombre que
siempre va conmigo / - quien habla solo espera hablar a Dios un
día - / mi soliloquio es plática con este buen amigo
/ que me enseñó el secreto de la filantropía.",
diría
Antonio Machado Cabe agregar: y habló con el Otro en el que
me veo,
escucho y me refiere, que hablándole yo mis mo me esclarezco
y me
entiendo, es decir procuro ponerme en claro.
MI OTRO SON LOS MEDIOS
Hoy mi Otro son los medios en gran parte. Coloquio o diálogo,
lo cierto es
que me hablo y me escucho por la radio y por la televisión
me veo y sus
gestos, son míos. Porque en el Otro que constituye "
la realidad virtual"
me veo y oigo. Parece complicado pero no lo es tanto. La radio,
el diario
y la pantalla del video me interpelan con sus mensajes y acosan
mis sentidos. ¿ Acepto sus mensajes o los rechazo? Lo hago
cuando aún conservo la capacidad de analizar lo que me dicen
y muestran Que cada uno se examine bajando un poquito en su subjetividad
si mantiene en vilo el alerta de los sentidos y la inteligencia
para no dar paso al buche de la interioridad todo lo que le muestran
o dicen. Si no analizo soy un mero
consumidor de opiniones ajenas.
Si no lo hace es porque ya se ha convertido en " el "hombre
cebolla", y comprobará lo natural del mecanismo. "Hombre
cebolla" es aquel que tanto ha perdido su subjetividad, es
decir esa calidad honda y a veces
misteriosa que lo hace un sujeto y no un objeto, que por más
que se le
saque capas tras capas no hallará nada adentro. Es el hombre
actual, al
que Zytman Bautman llamó "el hombre líquido",
pues falto de consistencia
se disuelve en las opiniones al paso sin pensamiento propio.
Lo comprueba en clave trágica aunque con ropas de comedia,
el papelón
multiplicado por miles de jóvenes egresados de la secundaria
que a las puertas de la universidad no saben leer, sí, son
incapaces de leer de corrido y muchísimo menos interpretar
el texto que tarmudeando han decodificado a los tropezones. Nietsche
anunció que Dios ha muerto (quiso decir que había
sido bo rrado de la cultura porque no podía morir lo inexistente
y para el alemán Dios no existía) y Foucalt anunció
hace poco que el sujeto ha muerto, dice J.J. Sebreli (Olvidos de
la razón)
Para el niño lo que construye su imaginación es la
realidad: el palo de escoba es
un caballo o una espada, la muñeca es una recién nacida
y ella, la niña, la baña. Con la enfermedad de Peter
Pan quien no quería crecer, el chico, luego devenido en joven
y hasta el adulto, atrapados en las re des de la ciber-cultura,
tienen dificultades para escapar de la trampa tendidas por la borrosa
zona que separa la realidad de la vida de la virtualidad ofrecida
como realidad y siguen adolescentes a los 25 o 40 años, quizás
más. Madres y padres compitiendo con sus hijos adolescentes,
queriendo ser amigos y compinches, dejándolos huérfanos
y sin límites, son pruebas patéticas.
Los adictos a la máquina cibernética (video juegos,
chateo, video pócker, porno-video, tele-espec táculos,
violencia física y sadomasoquismo, ) cabecean su mareo al
borde de la virtualidad abisal sin poder regresar a la realidad
cotidiana. Permanecen en la infancia intelectual y afectiva, con
la vulnerabilidad infantil ante la oferta de las perversiones. La
máquina no enseña, menos puede educar. Informa, a
lo sumo. Como el maestro sin rostro y sin sexo. La tragedia del
equívoco de un relativismo suicida como el que está
decretando nuestra inclusión, subrayo, es que nos hemos incluí
do en el micro universo de la escasa minoría de homosexuales
y travestis que nos discrimi nan. Ellos son ahora modelos a imitar
en la escuela del relativismo moral y de la incertidumbre de las
identidades. ¿ No es la educación ejemplos e imitación
por ello más que mil palabras valen los testimonios y los
gestos?
LA TELEVISIÓN AUTOFAGICA
La televisión opera sobre la realidad y a su vez la refleja.
Vende mi audiencia - sin audientes el programa cae porque no hay
ganancia -, me propone modelos y ejemplos y, a su vez, trata de
recoger los míos. La idolización barata, típica
de la masificación populista, permite que la vida sea un
espectáculo. La tele es eso mismo: un espectáculo
que come rostros y figuras, consume, desgasta y descarta. Y está
cerrando un círculo claro: vive de sus propios personajes
a los que enfrenta, desviste, pondera y saca, sea en la frivolidad
del vodevil más crudo que las antiguas revistas teatrales
o en los deportes. El formato es idéntico.
Este habla mal del otro, aquella se ufana de sus amoríos
y desnudos, aquel intriga y mete cizaña, compiten por la
exhibición de sus cuerpos y de sus relaciones pagadas o gratuitas.
En el deporte los programas atienden lo que se dijo aquí
y allá, la infidencias, y los chicos deben pasar por la peluquería
y el maquillaje; ¡ ah ¡, y también, suelen referirse
al deporte en sí mismo, aunque es secundario. El mega espectáculo,
se dijo en un libro profético sobre las megetendencias y
tam bién el documento católico dado en Puebla, será
utilizado para vía de escape hacia la estupidización
de las multitudes expulsadas del sistema y, por ende marginales.
¿Y está ocurriendo?
La televisión se está comiendo así misma: es
autofágica.
Aprender a utilizar los medios y la tecnología del ordenador,
es la clave
de la educación personal y familiar. La pena por no educarnos
es quedar
conectados a una máquina, cualquiera sea, siendo un engranaje
más, vaciado de ideas, en permanente crisis de identidad,
más que un sujeto capaz de bajar hasta el fondo de sí
mismo para construirse y crecer en humanidad, es decir para ser
un hombre vivo y ávido de verdades, bienes y bellezas, seremos
un tributario manso de la máquina de juegos o una conexión
del televisor encendido día y noche.
Menos humano, más máquina.